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@DSDvzla Sobre los incendios en el Amazonas y el #PrayForAmazonia

Alimentar un mundo en crecimiento y cada vez más próspero requiere una producción agrícola en expansión. Esto se traduce en convertir pastizales y bosques en campos de cultivo. Dichas conversiones reducen el secuestro de carbono, la provisión de hábitat, aumentan la erosión de los suelos y dañan otros servicios proveídos por los ecosistemas. Así, las compensaciones sociales de la deforestación son difícil de sostener a largo plazo (Foley et al., 2007). Especialmente cuando ocurren en bosques tropicales que son fuente de biodiversidad y agua. Aquí, las consecuencias ambientales, sociales y políticas son especialmente agudas.

La cuenca amazónica alberga la selva tropical más importante del planeta. Y es también la más estudiada. La dinámica de deforestación e incendios, por ejemplo, se registra constantemente desde 1973 (van Marle et al., 2017). Son precisamente estas dos acciones, deforestación e incendios, las que han encendido las alarmas durante agosto de 2019.

La viralización de #PrayForAmazonia se convirtió en un inusitado llamado de auxilio que movilizó mensajes desde todos los rincones del mundo. Muchos de ellos difundiendo imágenes falsas o declarando afirmaciones imprecisas e incorrectas. Aquí tan solo tres de ellas:

  1. La deforestación en el amazonas brasileño ha crecido durante 2019.

Verdadero con matices. La deforestación es un gran problema que debe ser reducido al máximo. Esto lo ha venido haciendo Brasil a partir del año 2004, cuando se registró un penoso récord de superficie deforestada. La reducción hasta 2018 había sido hasta del 80 % con respecto a los años 90 y principios de los 2000. Un logro de resaltar. Sin embargo, la crisis económica que desde 2014 azota a Brasil, ha motivado a que la administración actual flexibilice la protección ambiental a favor de los agricultores, el motor de la economía. Como consecuencia, la deforestación en los primeros 6 meses de 2019 fue un 15 % mayor con respecto al mismo período del año anterior. La tendencia a la baja que durante 14 años se mantuvo, se revirtió.

  • Los incendios en el amazonas brasileño en el 2019 son los peores en décadas.

Incorrecto. Según datos publicados por la NASA, el número de incendios en 2019 es ligeramente superior al número de incendios registrados durante el periodo 2012-2018. Sin embargo, los mismos registros de la agencia espacial indican que en los años 2002, 2003, 2004, 2005, 2006, 2007, 2010 y 2016 los incendios fueron peores. De hecho, lo que se sabe sobre la actual emergencia de incendios en el amazonas es que en 2019, desde el 1 de enero hasta el 31 de agosto, hubo aproximadamente un 7 % más de incendios en los estados amazónicos de Brasil que el promedio desde 2010. No obstante, el número de incendios no es un buen indicador. La extensión del incendio es la variable que se debe considerar. Y aquí encontramos un dato alarmante. En lo que va de 2019, Bolivia ha registrado cerca de 1000000 de hectáreas quemadas y Brasil alrededor de 20000. Es decir, 50 veces más extensiones de bosques quemados en Bolivia que en Brasil. De hecho, en tan solo 5 días durante agosto 2019, se quemaron 470.000 hectáreas de bosques en Bolivia, más que las 350000 hectáreas quemadas durante todo 2018. Curiosamente, el 9 de julio 2019 el presidente Evo Morales firmaba el decreto supremo 3973. Este texto legal legaliza las quemas en predios agrícolas bolivianos. Justificaba esta decisión por la necesidad de familias rurales de producir sus alimentos.

  • La selva amazónica produce el 20 % del oxígeno del planeta.

Falso. Los niveles de oxígeno atmosférico no están en riesgo con la temporada actual de incendios amazónicos. Dr Jonathan Foley, director de la Academia de Ciencias de California, recuerda que la producción de oxígeno se da a partes iguales entre los ecosistemas terrestres y los oceánicos. Esto es, una mitad se produce en los mares por los microorganismos fotosintéticos, y la otra mitad por las plantas terrestres. Si se considera que la selva amazónica produce la mitad del oxígeno que todos los bosques húmedos del planeta producen, una estimación bastante generosa, entonces hasta el 6 % del oxígeno del planeta sería producido en la cuenca amazónica. Además, las superficies deforestadas se reemplazan por pastizales o cultivos, los cuales también realizan fotosíntesis y producen oxígeno. Mejor enfocarse en problemas reales.

Si bien es cierto que la deforestación y el fuego son herramientas esenciales de gestión de la tierra para muchos agricultores amazónicos (Bowman et al., 2008), la desaceleración de ambos debe seguir siendo una prioridad, sin comprometer la producción agrícola y ganadera. Una mejor gestión de incendios, de alerta temprana y de brigadas de incendios, así como de educación pública sobre el manejo de fuegos, constituyen algunas medidas a corto plazo para que no empeore la situación. A largo plazo, fomentar un desarrollo rural de bajo fuego, desarrollo de cultivos de alto rendimiento, así como expandir el liderazgo global de monitoreo forestal de Brasil, ayudarían a este país a preservar la selva amazónica.

Por ello, desde el Movimiento Democracia, Sociedad y Desarrollo para Venezuela no nos sumamos a las diatribas completamente manipuladas desde factores de poder oscuros que pretenden inculcar responsabilidades donde no las hay y falsear los datos al respecto. En ese referente, llamamos a la conciencia real del problema amazónico desde el ángulo de la verdad y la ciencia; que no sea usado como herramienta de propaganda política para golpear gobiernos ni para fortalecer esquemas de negocios turbios en torno a un problema global.

Del mismo modo, debemos concienciarnos sobre los problemas de la amazonia venezolana donde la minería ilegal y asentamientos delictivos destruyen nuestra amazonia de forma igual o peor que los incendios.

Así mismo, consideramos que la producción de alimentos debe ser eficiente para cubrir la demanda global y minimizar su impacto ambiental; esto solo será posible implementando más y mejores tecnologías agropecuarias, no disminuyendo el consumo básico per cápita; por ello, rechazamos toda campaña acientífica y perversa sobre la disminución del consumo de proteína animal.

La Amazonia es un problema del mundo

y Venezuela es un país amazónico.

Red de científicos DSD con el aval de la dirección política de DSD Venezuela.

Bibliografía consultada

  • Jonathan A Foley, Gregory P Asner, Marcos Heil Costa, Michael T Coe, Ruth DeFries, Holly K Gibbs, Erica A Howard, Sarah Olson, Jonathan Patz, Navin Ramankutty, and Peter Snyder (2007) Amazonia revealed: forest degradation and loss of ecosystem goods and services in the Amazon Basin. Front Ecol Environ; 5(1): 25–32.
  • Maria S. Bowman, Gregory S. Amacher, Frank D.Merry (2008) Fire use and prevention by traditional households in the Brazilian Amazon. Ecological Economics; 67(1): 117-130.
  • van Marle MJ, Field RD, van der Werf GR, Estrada de Wagt IA, Houghton RA, Rizzo LV, Artaxo P, Tsigaridis K (2017) Fire and deforestation dynamics in Amazonia (1973-2014). Global Biogeochem Cycles; 31(1): 24-38.

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