#OpiDSD La propiedad en revolución por @Remczy

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A menudo, es común escuchar en el venezolano expresiones como “Lo mío es mío y nadie me lo puede quitar”, pero la realidad que se vive en Venezuela y en países donde operan sistemas de opresión colectiva, convierte a esta expresión en un mito perfectamente desmontable.

 

 

Uno de los derechos reconocidos como fundamentales para el ser humano, es el derecho a poseer propiedad pura, perfecta, simple e irrevocable sobre bienes. Este principio natural, atiende a la necesidad de supervivencia del individuo, haciéndose de bienes devenidos de su esfuerzo que le permitan subsistir, consolidarse socialmente o erigir su futuro en base a éstos. En los países donde el Derecho no está torcido, como en efecto ocurre en Venezuela, la propiedad privada se compara en niveles de importancia, a derechos fundamentales como la la vida misma o la Libertad.

 

 

Desde hace mucho tiempo, pero de forma más agresiva desde la llegada al poder de Hugo Chávez Frías, la propiedad en el país pasó a ser una especie de regalo divino que el dios Estado puede quitarte cuando le plazca, sin importar lo establecido en la Ley o amparado en una serie de Decretos Ley “Express”, que atienden únicamente a la complacencia de una élite política que de forma criminal, expolia a privados sin importar el daño que su obrar pueda causar en el patrimonio de quienes en muchos casos, honradamente han trabajado para adquirir propiedades.

 

 

Hoy día, situaciones como las que se viven en materia de arrendamientos de bienes inmuebles destinados a vivienda, demuestra claramente que una Ley redactada unilateralmente por una junta de inquilinos, a quienes le dieron plena potestad de crear su fortaleza jurídica y así poder parasitar de forma libre a expensas de propietarios cuyo único error o delito, fue prestar un servicio temporal de vivienda a cambio de una contra-prestación económica.

 

 

Tan absurda es la realidad que se vive en tal ámbito, que vemos como el cálculo de cánones de arrendamiento, se hace a través de fórmulas que excluyen todos los elementos y plusvalías que configuran de manera global la relación arrendaticia, atendiendo sólo a espacios y formas que generan una absurda distorsión que a ciencia cierta, perjudica (como siempre suele suceder) al menos pudiente.

 

 

La SUNAVI, un ente levantado sobre un fundamento profundamente contra legis, al igual que la SUNDEE, deja ver entre sus formas, lo absurdo de su naturaleza y creación. Comparando someramente a cada ente, vemos incoherencias como el establecimiento de un precio al kilo de carne vacuna para octubre de 2017 en 23.000,00 Bs. por parte de la SUNDEE, mientras que la SUNAVI dice, que un inmueble de 40 Mts2, totalmente amoblado y en zona urbana clase A, tiene un costo de 12.000,00 Bs.F.

 

 

La Ley especial que regula los arrendamientos de viviendas en el país, deja claro en su articulado una serie de causales que podrían dar pie, a la exigencia ante el ente administrativo creado a tal fin de recuperar el inmueble, pero estas exigencias obvian lo primordial. ¡Ese bien tiene un dueño!. El “Estado de Necesidad de Ocupar el Inmueble”, no es más que una burda excusa para arrebatar del propietario, la libre disposición de La Cosa, tal como lo prevé nuestro ordenamiento jurídico.

 

 

De igual manera ocurre con la industria y empresas de servicios. Hemos visto el criminal accionar del Estado, quien escudándose en absurdas tragi-novelas, de la noche a la mañana decide expropiar a industriales y empresarios de la manera más impune, coartando derechos constitucionales e incluso supra constitucionales de la manera más vil.

 

 

En socialismo, la propiedad privada no existe. Ese erróneo y por demás demostrado como fallido ideal, se centra en la distribución de lo que claramente no es del Estado, a fin de suplir necesidades que a la final terminan agravándose y carcomiendo la vida del ciudadano común, mientras una funesta casta de individuos se hacen de riquezas injustificadas.

 

 

El Estado Fallido Venezolano, ha dejado claro en reiteradas ocasiones, que éste monstruo de mil cabezas, puede destruir la vida de todos cuando le plazca y nos hace sentir agradecidos por su benevolente gesto de no hacerlo. ¿Es realmente justo vivir así?. Hemos visto como se amplían controles, se crean entes opresores cada vez con más facultades, se inician fiscalizaciones y auditorias, que tienen un único propósito: ¡Quedarse con lo suyo!.

 

Sólo una cosa es segura en revolución… En cualquier momento, usted podría perderlo todo, sólo por estar en Venezuela.

 

 

Lo que es tuyo, poséelo como tuyo. (Plauto)

 

Abg. Remczy E. Márquez

@Remczy

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