#OpiDSD Reflexiones sobre la diáspora venezolana y la Venezuela actual por @cuchacucha

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Amanecí pateada, con las emociones revueltas pero las ideas muy claras… Quiero compartir unos pensamientos porque creo, que hace falta quienes verbalicen nuestras emociones colectivas, y considero tener esa capacidad que pongo al servicio esta cuenta (Twitter)… ¡Pa´mantené la salú del coco!

 

Reflexionando sobre la diáspora venezolana cuando veo a mis hijos sin primos en Venezuela, que muchas amistades se van vencidas por la desesperanza y la dura realidad de un país hostil que nos expulsa, cansados de luchar por el país creyendo que estábamos acompañados. Si bien el régimen es el culpable de esta diáspora venezolana, NO ES el principal causante.

 

Explico por qué a mi juicio ¡NO lo es!. desde hace 20 años muchas personas vimos venir lo que finalmente resultó ser: ¡una tiranía de corte comunista! la cual creíamos podíamos vencer unidos. Si bien la unión es necesaria e indispensable para enfrentar al régimen y vencerlo, no más importante es saber ¿a quién te unes? ¿A quiénes nos hemos unidos durante estos 20 largos años? ¿A gente realmente interesada en derrocar la tiranía? ¿A gente honesta y sincera?

 

Nuestra triste realidad es que nosotros nos unimos a ellos, marchamos, votamos, protestamos, arriesgamos vidas, propiedades, nos arruinamos, pusimos los muertos y los presos, pero ¿ELLOS se han UNIDO A NOSOTROS? ¿Les importan nuestros problemas y NECESIDADES? ¿De verdad?

 

Estas respuestas hay que buscarlas sin permitir que el fanatismo, la corrección política o cualquier otro sesgo nos ciegue ¿a quiénes hemos estado “unidos”? ¿Nos han utilizado? ¿Por miedo a lo desconocido hemos preferido quedarnos en la zona de confort? ¿Qué hemos hecho estos años?

 

¿Hemos permitido ser tontos útiles de un grupo de mentirosos, corruptos que solo les interesan sus “intereses”? ¿De gente que se ha metido a la política para tener de qué vivir pero que no le importa un rábano el país? ¿He votado por un tipo porque “es bonito” o chévere?

 

Me siento rehén de un lumpen, veo que cada día se escapan mis familiares, amigos y conocidos mientras yo sigo aquí imposibilitada de escapar, veo que otros caen vencidos por el hambre, por enfermedades, por tristeza, decepcionados dejan de luchar y terminan muriendo.

 

Entonces sale un tipo cuestionado como Barboza, de un partido público, notorio y comunicacionalmente conocido como conchupante como UNT y preside la Asamblea Nacional, diciendo que hay que “buscar la matriz” de este problema harto conocido y diagnosticado.

 

Sale otro, de la misma camada adeca, como Claudio Fermín, que puede tener todo el nivel académico del mundo pero le falta ¡Ubicatex! ¿Este es su tiempo? ¿Realmente él puede representar el consenso necesario? ¿En su casa no hay espejos o vive leyendo libros de autoayuda que vive engañado?

 

Una ve cómo proceden quienes dicen representarnos como oposición “democrática” y de verdad, dan ganas de sentarse a llorar a lágrima viva y ¡no parar! ¿Qué esperanza podemos tener con gente así? ¡Que nos utiliza, nos miente, nos trata como niños con retardo!

 

No sé qué se debe hacer, solo soy una ciudadana que observa y analiza desde su esquina de la vida, pero lo que veo que han estado “haciendo” por 20 años no ha dado resultados para NOSOTROS, para la gente común, que no tiene enchufe ni es corrupta, para la que “vive” de su trabajo.

 

El mundo se nos está cayendo, cierran los colegios donde estudian nuestros hijos, cierran los abastos y automercados, los negocios de nuestro entorno porque no pueden continuar resistiendo o porque se hartaron de resistir sin esperanzas.

 

En cualquiera de estos casos, los mayores responsables de esa diáspora venezolana han sido, son y serán esos “líderes” opositores que han permitido con sus miopes decisiones que esto se haya prolongado tanto tiempo, y aún creen que debe durar más, porque “votando, ganamos”.

 

El peor error de quien quiera ser político es no tener empatía, no ser asertivo en sus evaluaciones y decisiones, en no tener inteligencia emocional y política, y sobre todo, creer que puede engañar y utilizar a las personas para su provecho eternamente.

 

Quiénes se han ido de Venezuela no lo han hecho por cobardía ni por oportunista, quienes no quieren seguir votando no lo hacen por capricho, ignorancia o venganza, lo hacen por hartazgo y hastío de seguir colaborando con su propia opresión permitiendo que lo utilicen.

 

El asunto es que quienes se abrogaron nuestra representación no quieren reconocer que están descubiertos y ya no engañan, pero ellos siguen con su teatro mientras el país se destruye y nosotros con él… ¡Así estamos, a mi juicio!

 

 

Por Hannah Arendt
‏@cuchacucha

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