#OpiDSD Táctica y política: Maquiavelo revisitado desde la Venezuela del 2017 por @maxsuarezd

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Los venezolanos somos testigos de un momento histórico. Sí, sabemos que algo está ocurriendo y que el cambio político es indetenible, pero, también pudiéramos estar percibiendo los procesos desde indicadores poco sustantivos. En estas líneas trataremos de analizar algunos cambios que debemos asumir como sociedad para poder escribir una historia diferente, no se deben considerar como una apología a una táctica política violenta, porque estas recomendaciones calzan con cualquier forma de lucha que defina el liderazgo opositor.

 

 

A cada convocatoria que realiza la oposición venezolana le suelen suceder una serie de eventos caóticos y hasta lamentables, que han justificado la idea, en líneas generales, de una creciente inestabilidad política del gobierno: Politización de la población, estaciones de metro cerradas, fuertes imágenes y consecuencias de la represión, reportes oficiales y extraoficiales de heridos, criminalización de la protesta y hasta muertes sobre las cuales los más altos funcionarios de nuestro país pueden bailar y burlarse; sin embargo ¿En verdad, las presiones internacionales, económicas, nacionales y sociales producirán el cambio definitivo? La respuesta es, definitivamente sí. Aunque sujetas a algunas condiciones que se deben legitimar, para que se produzca en el lapso impuesto por la supervivencia.

 

 

En febrero del 2014, el alcalde del Municipio Libertador de Caracas, Jorge Rodríguez, decretó, cual orden real, que los límites del Municipio que regenta, funcionarían como fortaleza para impedir las manifestaciones opositoras en la, ahora, ciudad estado. Aunque, seamos realistas, a la oposición venezolana nunca se le ha dado eso de caminar por las intimidantes calles del oeste capitalino y ciertamente tenían abandonado este espacio, tanto, que durante el auge de la construcción de barricadas (guarimbas) del mismo año, estas empezarían a cumplir la función de trincheras, exclusivamente a las afuera del territorio que protegía al poder político de nuestro país. Ante este escenario, de complementos mutuamente excluyentes, convendría revisitar al propio Maquiavelo, para no repetir los errores tácticos pero en una nueva escala. Empecemos.

 

 

Los recuerdos y motivos por los cuales Nicolás Maduro llegó al poder, ya se han borrado.  Es decir, la imagen de Chávez se ha diluido ante el caos generalizado, por tanto, esta situación debemos asumirla como un cambio que se instituye como la piedra angular que permitirá edificar otro cambio, el político. No desaprovechemos la oportunidad.

 

 

En un sentido general, las marchas del 2017, se han convocado desde el este o suroeste caraqueño hacia la sede de la Defensoría del Pueblo, que se encuentra dentro de los límites de la ciudad estado. Por lo tanto, las imágenes de represión están focalizadas: Por el este, a la altura de Chacaíto o El Recreo y por el suroeste, en Montalbán y El Paraíso; y sin embargo, no hemos visto grandes variaciones en la táctica opositora. Básicamente, la dirigencia y los manifestantes opositores se han nutrido de las automáticas imágenes que produce la represión del gobierno. Si, estas imágenes le están dando la vuelta al mundo, pero mientras la vanguardia de las manifestaciones está atendiendo la cotidianidad del conflicto, en el cuerpo de las marchas no existe un liderazgo que permita un avance o escalada, por tanto, ni se producen expectativas de cambio a partir de este tipo de protestas (los manifestantes no se perciben indispensables), ni se legitima la necesidad de asediar el enclave del poder. Aportemos entonces un primer elemento necesario: Se debe legitimar la necesidad de asediar la ciudad estado controlada por la dictadura, pero para ello, se debe tener ambición de asumir el poder político. Analizar este requerimiento, permite darnos cuenta que el gobierno ha dirigido sus principales recursos hacia el eje Chacaíto, El Recreo. Lo que le significó perder el control de las manifestaciones en el eje Montalban-El Paraíso, que en función del decreto del Alcalde, debería ser una zona libre de protestas opositoras, sin embargo, el gobierno ha tenido que valerse del Río Guaire para hacer más eficiente el uso de sus propios recursos. También, desde este análisis podemos aportar un segundo elemento, esta vez de orden táctico: Para asediar se deberían considerar adicionalmente las posiciones norte (Cota mil) y oeste (Av. Sucre, 23 de Enero, San Martín), no sólo porque representan posiciones privilegiadas, por dirigirse desde una posición elevada o porque no tienen barreras naturales que impidan el acceso a las zonas, donde la protesta se reviste de significantes, sino porque maximiza el uso de los recursos con los que cuenta el gobierno.

 

 

En este mismo orden de ideas, será necesario contar con la colaboración y participación de los habitantes del Municipio Libertador, y en términos aún más maquiavélicos, se debería propiciar la colaboración del remanente del chavismo, es decir, se debe atomizar las fuerzas del gobierno por su lealtad a Maduro y no como un polo vinculado al chavismo, más bien, para este sector, pesa más la traición a sus valores nucleadores. No se trata de usar el lenguaje construido por la maquinaria propagandística del gobierno, pero sí, de evitar dirigir los ataques discursivos hacia el chavismo. O asumimos la conquista unificadora de las virtudes de la  venezolanidad o perderemos nuestro país en manos de los vicios del grupo de narcotraficantes, corruptos y delincuentes que están en el poder. Se trata de una cuestión de supervivencia, de nuestra supervivencia. Te pregunto ¿Qué estarías dispuesto a hacer por hambre? ¿Y si se tratara del hambre de tus hijos? Eso sí, nunca más volverías a ser la misma persona. Entonces sí, estamos a las puertas de un exterminio en el que a pesar de permanecer vivos, lo haríamos con las condiciones establecidas por el pequeño grupo de poder. Piénsalo, se trata de un tercer aporte, también táctico: Iniciar las concentraciones aún más temprano previniendo el comportamiento del metro y agotando los recursos escasos del gobierno. En términos políticos, el cuarto aporte se refiere a: Atomizar al gobierno por la adopción de los vicios del poder.

 

 

Si el gobierno maximiza y se agota en el uso de sus recursos, deberá hacer uso de sus tropas de mercenarios (colectivos, paramilitares), lo que se ha promocionado tradicionalmente por la percepción de intimidación violenta que produce en los manifestantes. Sin embargo, hay varias consideraciones que develan en esta táctica dictatorial un error decisivo del gobierno:

 

 

1) No todos colectivos salen a amedrentar, lo que evidencia que estos están desunidos.

 

2) Mientras mayor es la expresión popular de descontento, mayor es el costo político y económico para el gobierno, por tanto la ambición de estos grupos disminuye su efectividad y accionar.

 

3) En la medida que el respaldo popular se incline hacia la manifestación y en la medida que el gobierno no costee las exigencias de los mercenarios, se quebraran las lealtades de estos grupos, lo que evidencia la deslealtad de estos grupos y el temor que el propio gobierno les tiene (pudieran al calor de la protesta transformarse en la vanguardia de la manifestación).

 

4) Son valientes cuando se sienten muchos, pero absolutamente cobardes cuando se perciben pocos.

 

5) No tienen disciplina, por lo que pocos errores le producen al gobierno un alto costo político.

 

Y finalmente, con todas las implicaciones

 

6) No tienen otro motivo para ir a una batalla, real, que la paga, aunque nunca será suficiente como para morir por un presidente impopular.

 

Bajo el prisma de estos elementos, el gobierno, ni se siente seguro, ni se siente tranquilo al tener que recurrir a los colectivos. En táctica, la quinta propuesta: Priorizar las protestas desde las posiciones norte y oeste de la capital, con una composición más preparada para hacerle frente a los grupos de mercenarios. Y en términos políticos, la sexta propuesta: Se debe superar el miedo que producen las tropas de mercenarios, porque cada vez que el gobierno se ve obligado a acudir a sus servicios, pierde más de lo que gana.

 

 

A nivel general, el gobierno está cometiendo cada vez más errores. Pero la oposición, frenó su avanzada, entonces conviene revisar, corregir, asumir el control, el liderazgo y finalmente maximizar y ampliar el alcance de la toma de decisiones democráticas. La victoria también está en puerta, el gobierno se encerró en un Municipio, al punto de disminuir y ceder su poder a la fuerza más impredecible, la suerte.

 

Max Suárez

@maxsuarezd

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